13 de Diciembre de 2005: El proceso de reconstrucción se nota claramente en la cosa oriental de India y tal como lo constató Vinita Ranade de la oficina del Banco en India, también hay indicios de que la gente está nuevamente ganándose la vida, ya sea volviendo a pescar al mar o encontrando formas nuevas de traer algo de dinero al hogar. 12 de diciembre, 2005Ù En el distrito de Cuddalore en Tamil Nadu, no hay que subestimar la importancia de la pesca.
Esta actividad es la columna vertebral de las comunidades que habitan la costa este de India.
En las palabras de un funcionario del Gobierno de India: Por cada pescador que sale al mar, hay al menos otras seis personas cuyo sustento depende de la pesca: trabajadores, comerciantes, fabricantes de hielo, conductores de carros de mano y camionerosÍ.
Según M. S. Shanmugam, el funcionario gubernamental de recaudación de impuestos a cargo de supervisar las tareas de socorro y rehabilitación en el distrito de Cuddalore, el hecho de que tantas otras actividades dependan de los pescadores hacía mucho más urgente la necesidad de reactivar la cadena económica en las comunidades pesqueras.
El tiempo era fundamental en la reactivación de las fuentes de sustentoÍ, sostiene Shanmugam. Teníamos que sacar a los pescadores al mar lo antes posibleÍ.
Las tierras para la agricultura en la India son ahora fértiles
Una tarea difícil
Pero se trata de una tarea nada de fácil dada la magnitud del desastre, ya que el tsunami de diciembre último afectó directa o indirectamente a alrededor de un millón de hogares. Tal era precisamente la situación en Tamil Nadu y Pondicherry, donde la repentina destrucción de la flota pesquera tradicional paralizó la economía local.
Shyamal Sarkar, gerente de actividades del Banco Mundial a cargo del Programa multi-institucional de reconstrucción de India tras el tsunami, seìaló: Tal vez más importante que la reconstrucción de los bienes físicos es la recuperación de estos intangibles, una gama completa de vínculos sociales y económicosÍ.
Casi un aìo después del tsunami, no sólo se ha reanudado la pesca, sino que el proceso de reconstrucción ha traído nueva vida a la zona mientras los constructores de embarcaciones, los albaìiles, los carpinteros y los mamposteros (muchos de ellos de estados lejanos) tallan la madera, remachan el acero y ponen ladrillos.
Hoy, hay intensa actividad en los embarcaderos donde llega el pescado. Las pescaderías de los poblados bullen de vida. En el terminal de pesca transitorio de Akraipettai en Nagapattinam, los botes descargan enormes cantidades sólo de la pesca de la maìana. Es una escena colorida: los bulliciosos y atareados cargadores y los pequeìos grupos de mujeres que regatean por las cajas de jaibas y sardinas que luego venderán en los mercados de los poblados. Entre todo el caos y la confusión de la transacción, se limpian los pescados, se pesa la carga y afuera esperan los furgones para llevar la pesca del día a mercados más distantes.
Lo mismo sucede en los albergues transitorios de Nagapattinam, donde cada callejón carga con su propia historia de pérdidas, pero ahora existe una sensación de cambio y esperanza. Los niìos y niìas han vuelto a la escuela. Las jovencitas y las mujeres, entre ellas muchas viudas, reciben capacitación en un conjunto de nuevas destrezas, desde la costura y la preparación de alimentos hasta la confección de papel y de velas.
Mujeres en el mercado de pescado
Nuevas empresas
Las mujeres se han asociado en grupos de auto ayuda, donde aprenden cómo ganar dinero secando el pescado con energía solar, cociendo bolsas para exportar o haciendo guirnaldas con flores de jazmín. Para crear nuevas empresas, reciben ayuda de préstamos bancarios. A la fecha, los registros de este tipo de grupos indican que se han reembolsado más del 90% de los fondos prestados. Estas mujeres también han introducido el hábito de ahorrar a sus comunidades, las cuales tradicionalmente siempre vivían al día.
En un esfuerzo por construir pensando en el futuro, hay una revolución social en ciernes. Una nueva generación de jóvenes, la mayoría de ellos hijos de pescadores analfabetos, está ahora perfeccionando sus habilidades informáticas para tomar su lugar en la fuerza de trabajo del maìana. Esta actividad la realizan en el centro de informática del poblado en Cuddalore, el cual se montó con la ayuda de una organización no gubernamental.
El centro también divulga el último informe del tiempo cinco veces al día, con detalles sobre la altura esperada de las olas. Según algunos, se trata de una medida que ayuda a las familias de los pescadores a dormir en paz. El centro espera incorporar pronto el gobierno electrónico para los pescadores y tiene ambiciosos planes para traer la telemedicina en un futuro no muy lejano.
Las tierras agrícolas se recuperaron rápidamente con el buen nivel de precipitaciones registrado en abril, el cual se llevó la sal depositada por las olas, y los campos a lo largo del delta están ahora reverdecidos con nuevos arrozales.
Si bien nadie podría haber deseado una tragedia como ésta, supimos transformarla en una oportunidad para cambiar y mejorar la vida de la genteÍ, dice Shanmugam.
Ahora que las personas están nuevamente obteniendo ingresos, se han intensificado los esfuerzos para mejorar la daìada infraestructura de pesca. Los planes involucran mejoras a los terminales pesqueros, las plataformas de secado y los centros de venta, así como el dragado de la desembocadura de los ríos para remover el légamo depositado por las olas.
También se están planeando obras de infraestructura más grandes, las que contarán con el apoyo del Banco Mundial y que incluyen la reconstrucción y mejoramiento de cinco puertos pesqueros.
Pescadores remendando redes
Demasiados botes, pocos peces
Sin embargo, hoy una gran interrogante se cierne sobre el futuro de la pesca en la región. Incluso antes del tsunami, la pesca estaba disminuyendo. Después del desastre, la asistencia prestada por las organizaciones no gubernamentales ha dejado a la zona con más embarcaciones de las que existían antes.
En un esfuerzo por superar los aspectos negativos del pasado, los botes fueron mejorados y muchos catamaranes de madera o botes de la zona fueron reemplazados por embarcaciones de plástico reforzado con fibra de vidrio y motores fuera de borda. Así, mientras los pescadores se quejan de lo menguado de la pesca, los expertos temen ahora que el exceso de botes afecte la sostenibilidad a largo plazo de la pesca en la región y quizás genere conflictos mar adentro entre las propias embarcaciones.
Algunos propietarios de embarcaciones mecanizadas ya están dispuestos a abandonar la pesca marítima y cambiarse a otras actividades si se les permitiera usar los paquetes financieros para reparar y remplazar sus botes y comenzar nuevas actividades comerciales.
Para comprender mejor las consecuencias a largo plazo de estos problemas y encontrar posibles soluciones, el Banco Mundial ha destinado US$2,5 millones en financiamiento en forma de donaciones para realizar estudios sobre el futuro de la pesca en la región.
Otros estudios incluirán un plan de ordenación integrada de las zonas costeras con la participación de los habitantes locales, para la protección y el uso responsable de los recursos costeros, además del mapeo de la vulnerabilidad de la costa.
Lo que importa es lo que dejaremos para el futuroÍ, dice Sarkar.
El programa de reconstrucción también está poniendo énfasis en ayudar a los pescadores a complementar sus ingresos con microempresas, como fincas de lácteos, avícolas, frutícolas y florícolas.
No creo que tenga otra oportunidad similar en mi carrera para hacer tanto por el desarrollo en terrenoÍ, declara Nirmal Raj, la contraparte de Shanmugam en el distrito vecino de Kancheepuram, uno de los 13 afectados en Tamil Nadu. Y agrega con entusiasmo: Si tenemos suerte, la zona será irreconocible el próximo aìoÍ.
Fuente: Banco Mundial; WORLD WIDE WEB