PARTICIPACIÓN
PRIVADA EN LA INDUSTRIA ELÉCTRICA ACTUAL
Por:
José Ignacio Fernández Carús
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En
Diciembre de 1992, se reformó la Ley del Servicio Público
de Energía Eléctrica para permitir una mayor participación
del sector privado en la generación de energía eléctrica.
A pesar de está importante reforma, la participación del
sector privado ha sido limitada. La existencia de condiciones monopólicas
en la comercialización y la regulación vigente hacen poco
atractiva la inversión del capital privado sin garantías
del Estado en la generación de energía eléctrica.
Bajo la regulación actual, los PIE ( productores independientes
de energía ) sólo pueden vender su producción a
CFE bajo contratos de largo plazo.
Por
otra parte, ante la falta de un mercado para vender sus excedentes de
producción, los generadores y autoabasteccedores se limitan a
satisfacer sus necesidades propias. Así, los proyectos de generación
sólo son rentables para los inversionistas privados cuando el
productor consume toda la energía eléctrica que genera
o cuando la producción es vendida totalmente a CFE mediante un
contrato de largo plazo bajo la modalidad de PIE.
LA
EXPANSIÓN DEL SISTEMA ELÉCTRICO NACIONAL
El
incremento en la demanda eléctrica requiere una inversión
de 250 mil millones de pesos a precios constantes sólo en los
próximos seis años (con fecha 10 03 1999 ) para construir
una capacidad adicional de generación de 13 GW para modernizar
los sistemas de transmisión y distribución a fin de alcanzar
estándares internacionales en calidad y eficiencia del servicio.
La
expansión de la capacidad en generación en este periodo
implica un incremento que representa más de la tercera parte
de la capacidad disponible en estos momentos y equivalente al esfuerzo
de varias décadas de incrementos en la capacidad de generación.
Los requerimientos de inversión seguirán aumentando durante
los siguientes años.
Durante
los últimos tres años, la estrategia del Gobierno para
hacer frente a estos requisitos ha sido utilizar el financiamiento privado
a través de esquemas de construcción arrendamiento
transferencia (CAT ) y de producción independiente de
energía. Hasta la fecha, CFE ha celebrado contratos tipo CAT
por un total de 4.1 GW y tres contratos de producción independiente
de energía por 1.1 GW, que representan 11.6 y 3.1 por ciento,
respectivamente, de su capacidad de generación. Además,
están en proceso de licitación nuevos proyectos de producción
independiente de energía.
Estos
esquemas no representan una verdadera inversión de capital por
parte del sector privado, ya que el Estado asume los riesgos de inversión.
Por ello, en otros países, dichos esquemas están siendo
abandonados a favor de reformas estructurales de apertura a la competencia
y al capital privado.
La
red de transmisión presenta pérdidas de energía
y problemas de capacidad y confiabilidad en algunos tramos. Esto dificulta
el aprovechamiento eficiente de la capacidad de generación. Las
restricciones de algunos enlaces del sistema interconectado no permiten
despachar a su máxima capacidad algunas centrales de generación
de menor costo, lo que incrementa el costo global de producción
de energía eléctrica. En los últimos años,
las inversiones necesarias para mejorar las características de
la red de transmisión y elevar sus parámetros de confiabilidad,
seguridad y calidad de servicio, se han retrasado debido a restricciones
presupuestales.
En
materia de distribución, el rezago de inversión se ha
reflejado tanto en pérdidas técnicas por sobrecargar las
redes y equipos de distribución, equivalentes a 10 por ciento
de las ventas en baja tensión, como en pérdidas comerciales
por insuficiencias de medidores y otros equipos. Ello se ha traducido
en mayores costos de producción, en un uso más intensivo
de combustibles y en un deterioro de la calidad y confiabilidad del
servicio.
Las
inversiones en los sistemas de generación, transmisión
y distribución son impostergables. Sin estas inversiones se pone
en riesgo la prestación del servicio a la población en
general en las condiciones que demanda la competitividad de la economía
y con ello la capacidad de generación de empleos de la planta
productiva del país.
IMPACTO
EN EL PRESUPUESTO PÚBLICO
Uno
de los problemas más importantes que enfrenta la industria eléctrica
actual estriba en la carga que implica para las finanzas públicas
la necesidad de efectuar costosas inversiones con cargo a un presupuesto
limitado, especialmente cuando el presupuesto cuenta con pocos recursos
para otros objetivos prioritarios como la seguridad pública,
los programas para aliviar la pobreza extrema y otros programas sociales
como la salud y educación.
En
estas condiciones, los esfuerzos del Estado deberán verse complementados
con los del sector privado para garantizar el financiamiento de las
inversiones que hoy demanda la industria eléctrica.
En
los mercados eléctricos competitivos de otros países ha
quedado ampliamente demostrado que los inversionistas privados están
dispuestos a asumir los riesgos de sus proyectos. Cuando existe un mercado
competitivo, crece la construcción de centrales eléctricas
sin la necesidad de celebrar privadamente contratos de largo plazo para
la comercialización de la energía generada. Lo anterior
hace previsible que la reforma propuesta por el Gobierno traiga consigo
importantes volúmenes de inversión privada para el sector
eléctrico en términos más favorables para el país.
FALTA
INCENTIVOS COMERCIALES
En
la actualidad, los dos organismos que tienen a su cargo la prestación
del servicio público de energía eléctrica operan
como dependencias del Gobierno con una fuerte incidencia sobre el presupuesto
federal. La importancia presupuestaria del sector eléctrico genera
un conflicto entre objetivos macroeconómicos del Gobierno y el
desarrollo de la industria eléctrica. El control de la inflación
y los límites del presupuesto nacional, entre otros objetivos,
determinan en gran medida las decisiones de inversión que deben
adoptar CFE y LFC.
El
gobierno ha fijado las tarifas eléctricas tomando muchas veces
en consideración la situación macroeconómica, y
no sobre la base de los costos de la industria. Las tarifas para uso
residencial y agrícola no son suficientes para que CFE y LFC
para que cubran los costos correspondientes. La diferencia entre los
precios y el costo, superior al 50 por ciento en el caso del sector
residencial demuestra la magnitud del subsidio que reciben los usuarios.
Existen
razones para otorgar o mantener subsidios, pero la política actual
de concederlos de manera generalizada a través de las tarifas
está socavando la viabilidad financiera del sector. Resulta preferible
que los subsidios se concedan en forma transparente y se destinen a
quienes realmente los necesitan.
Debido
a los limites presupuestarios, el gobierno no ha podido financiar las
inversiones que requieren, en particular, los segmentos de transmisión
y distribución. Como consecuencia de lo anterior, la producción
de algunas centrales de generación eficientes no pueden llegar
a los usuarios. Ello necesariamente encarece el costo del fluido eléctrico.
FALTA
DE COMPETENCIA DENTRO DEL SECTOR
Otro
inconveniente que presenta la estructura actual de la industria eléctrica
es la falta de competencia, sin la cual no se dan los suficientes incentivos
para aumentar la eficiencia, a pesar del esfuerzo que realizan los trabajadores
y técnicos de la industria eléctrica nacional.
El
programa PIE introdujo un sistema de ofertas competitivas para la construcción
y operación de nuevas centrales de energía eléctrica.
Sin embargo, esta competencia queda restringida a la adjudicación
inicial de los contratos, después de la cual el PIE disfruta
de un precio protegido y de un mercado garantizado.
Un
sector eléctrico auténticamente competitivo reduce los
costos e incentiva la innovación. En un mercado eléctrico
mayorista, la competencia es continua y ejerce constantes presiones
para la reducción de precios. Además, en los segmentos
en que no puede existir competencia (transmisión y distribución
) opera una regulación económica que establece condiciones
similares a las que brinda un entorno competitivo. La estructura actual
de la industria eléctrica no proporciona ninguno de estos incentivos.
FALTA
DE JUSTIFICACIÓN PARA CONTINUAR CON LA INTEGRACIÓN VERTICAL.
La
organización de la industria eléctrica a través
de monopolios integrados verticalmente ha dejado de ser necesaria dado
el avance tecnológico y la reducción de la escala necesaria
para la generación eficiente de electricidad.
Durante
décadas, el establecimiento de monopolios verticalmente integrados
fue la forma predominante de organización de los sectores eléctricos
en todo el mundo. La dimensión óptima de las centrales
eléctricas era cada vez mayor. Por esta razón la generación
de energía eléctrica fue concebida como un monopolio natural
y era más eficiente que una sola empresa se encargara del servicio
de electricidad para una región determinada. Esta fue la forma
de organización que perduró hasta la década de
los ochenta.
Sin
embargo, hoy en día no se justifica mantener monopolios en la
generación de energía eléctrica ni conservar la
integración vertical en las demás actividades de la industria
eléctrica. Los cambios tecnológicos registrados a partir
de los años ochenta han reducido la dimensión óptima
para las centrales eléctricas. Estos cambios han obedecido a
los descubrimientos en resistencia de los metales, consecuencia de los
programas espaciales, y a la introducción de turbinas de ciclo
combinado operadas con gas natural con altos niveles de eficiencia.
Lo
anterior permitió a los generadores competir con centrales de
menor tamaño, así como reducir el tiempo para su construcción
y montaje. Esta circunstancia también permitió a las pequeñas
empresas financiar nuevas instalaciones de generación y ubicarlas
en los lugares más convenientes.
Si
bien la generación ha dejado de ser un monopolio natural, las
economías de escala continúan siendo aplicables a las
redes de transmisión y distribución de electricidad todavía
deben ser considerados monopolios naturales.
La
posibilidad de establecer condiciones de competencia en la generación
ha desarrollado nuevas formas de organización en la industria
eléctrica. A su vez, las razones que justificaron la integración
vertical de la generación, transmisión y distribución
han perdido vigencia debido a los cambios tecnológicos en telecomunicaciones
y al manejo masivo de datos con procesadores de bajo precio. De hecho,
la participación de un número importante de empresas de
generación en la industria hace deseable que ninguna de estas
empresas tenga el control de la transmisión o de la distribución.
La
distribución es un servicio al público en general e implica
la atención a los clientes, De hecho, contar con varias empresas
de distribución regionales permite que los distribuidores respondan
mejor a las necesidades de la comunidad a la que establecen. También
facilita la regulación, porque permite comparar el desempeño
de dos o más empresas distribuidoras.
Fuente:
Propuesta de cambio estructural de la industria eléctrica en
México.
Secretaría
de Energía