México
D.F. al 4 de Abril 2005. - En este breve escrito puesto que los medios
de comunicación Televisión, Radio, y Prensa Escrita han dado profesionalmente
a conocer todos los aspectos del hombre más querido en los últimos milenios,
después de Jesús. Yo quisiera hacer un escrito muy personal de mi sentir
acerca de lo que pienso logró Juan Pablo II, las cifras de los viajes
de los fieles todas esas cifras ya las conocemos, pero lo grandioso de
este hombre iluminado de Dios fue que no hubo una barrera, un obstáculo,
una montaìa que lo detuviera.
Un hombre fuera de serie que lleno de tanta bondad a tantos hombres
que inspiró a tantas religiones, del poder por medio de la fe de manifestar
que la esperanza de vida es única y que el amor a Dios es lo que nos
mantiene en pie por el camino que él nos marque, un hombre que no distinguió
razas ni colores, un hombre que su amor era tan igual para un Rey que
para un leproso, un hombre que nos marco con su espíritu de lucha por
el bien de la humanidad y que no lo vamos a defraudar, un hombre que
nos sabía reprimir con amor cuando estabamos mal, en fin un hombre de
calidades divinas.
Nosotros los hombres, los hombres hemos perdido en materia a un gran
hombre pero en espíritu hemos ganado a un ángel de la altura de cualquiera
de los Apóstoles llámese San Pedro, San Pablo o cualquiera de
ellos, él Nos acompaìará por el pasar de los siglos estará dentro de
cada de uno de Nosotros que lo quisimos como a un padre, él Nos dará
guía Nos dará fuerzas para seguir adelante en esta dura pero rica vida,
que bajo su ejemplo no habrá muro, montaìa, mar que Nos detenga y él
lo verá, deja un Iglesia con mucha fuerza, una Iglesia de esperanza,
una Iglesia en la que confiamos de su buena voluntad de preservar dignamente
la vida humana.
Por último les quisiera comentar en una forma muy personal, que cuando
vino Juan Pablo II a México por primera vez yo tenía 15 aìos y estaba
viendo la televisión de su llegada muy emocionado y en el programa de
Televisa de Sr. Ochoa llamó un Seìora áella se debe de acordar- para
decir que como era posible que por el simple echo de que llegase el
Papa le serraran la calle de su casa, yo tome el teléfono a mis 15 aìos
y hable al programa me preguntaron para que hablaba y les dije hábilmente
que para comentar algo del Papa, pero en ese momento en el aire le reclame
a la Sra. Diciéndole que para pocas cosas buenas que en ese momento
teníamos en el país como era posible que llamara para quejarse del Santo
Padre. Me divertí mucho, y me gustaría poder oír en alguna ocasión dicha
grabación.
Es así que con mucho cariìo le pedimos a Juan Pablo II que nos dé guía
y que La Iglesia Católica y Apostólica perdure por los Siglos de los
Siglos.
Sinceramente.