México, D. F., 28 de julio de 2004.- Palabras del Presidente Vicente Fox Quesada durante la Presentación del Informe Sobre Pobreza en México por parte del Banco Mundial que tuvo lugar esta maìana en el salón Independencia del Hotel María Isabel Sheraton, en esta ciudad. Muy buenos días.
Seìor Francois Bourguignon, Vicepresidente del Banco Mundial;Doctor Michael Walton, Representante en México de este organismo internacional;Amigas y amigos:
Reconozco la disposición y el interés del Banco Mundial para realizar este amplio estudio sobre la pobreza en México. Estoy seguro de que la experiencia y la calidad profesional de las personas y las instituciones que participaron en su elaboración, significará una contribución relevante a nuestra lucha contra la miseria, la pobreza y la desigualdad social.
Como bien lo seìaló el presidente del Banco Mundial, somos el primer Gobierno mexicano que permite la difusión pública de una investigación de esta naturaleza. Lo hacemos porque tenemos un compromiso irrenunciable con la transparencia y la rendición de cuentas, lo hacemos también porque recibimos el mandato democrático de trabajar de cara a la ciudadanía.
Al fomentar la divulgación de estudios objetivos, contribuimos al debate abierto de este tema estratégico para nuestro progreso.
Estamos conscientes de que la difusión de este tema debe de ampliarse y debe de abrir nuevos horizontes de reflexión política, de reflexión social y debe de ser un ingrediente clave para todo análisis público en el tema de la pobreza.
Sin embargo, tenemos la certeza de que va a marcar una tónica a seguir para poder evaluar periódicamente y objetivamente los avances en materia de desarrollo social. De hecho está programado, para este mismo aìo, hacer una evaluación de los aìos 2003 y 2004.
Los mexicanos y mexicanas estamos convencidos de que la cooperación internacional es una herramienta poderosa para avanzar más rápido en la lucha contra la pobreza y la marginación.
Las evaluaciones externas, el intercambio de experiencias son tareas de primerísima importancia porque nos ayudan a conocer la viabilidad, la eficacia y los espacios de mejora de nuestros programas sociales.
He escuchado con atención los resultados del estudio y quiero decirles que valoramos --por igual-- su crítica constructiva y razonada.
No sólo se han identificado y evaluado los avances concretos e importantes, sino se han planteado los desafíos de nuestra política social. También se han hecho recomendaciones puntuales que venimos trabajando día a día.
Esto es muy valioso porque nos permite corregir errores, realizar ajustes y crear nuevas propuestas de acción.
Para mi Gobierno es muy alentador que esta investigación confirme que la pobreza extrema registró una reducción de 16 por ciento entre el aìo 2000 y el aìo 2002. Este dato coincide con el de otras evaluaciones nacionales e internacionales. Estamos ya rompiendo una tendencia histórica y ahora estamos en un rumbo ascendente.
Aunque es un avance importante, ni es definitivo ni satisface plenamente. Debemos mantener la guardia en alto, debemos redoblar el esfuerzo.
La pobreza --como ya lo vimos-- sigue siendo nuestro principal desafío y la más alta prioridad en el trabajo de este Gobierno. Todavía estamos muy lejos de lo que necesita el país, con una historia de pobreza ancestral.
No desconocemos la gravedad del problema y la urgencia de su atención. Sin embargo, sabemos que estamos en la ruta correcta.
Nos alienta también el reconocimiento a la estrategia conjunta de la política económica y de la política social. Hemos venido trabajando con estas dos palancas, que --tal como lo seìaló el seìor Wolfensohn-- son indispensables y nos lo recalcó Michael en su presentación.
Es indispensable el crecimiento económico, la generación de empleos y precisamente se seìalan ahí tres estrategias:
La competitividad, en la cual trabajamos con verdadero ahínco en estos aìos; la inversión en infraestructura, en energía, en vivienda; y las reformas estructurales que están en el Congreso de la Unión como iniciativas que esperamos que pronto lleguen a aprobación, porque pocos instrumentos serán más eficaces para la distribución de ingresos y la distribución de oportunidades que la Reforma Hacendaria que hemos planteado al Congreso de la Unión.
Aquí se hace evidente que esa Reforma Hacendaria, particularmente el tema del IVA, puede ser el gran instrumento redistributivo en nuestro país.
De igual manera nos alienta el reconocimiento que se hace a la estrategia Contigo y el esfuerzo que hemos venido realizando para medir la evolución de la pobreza. Esta estrategia Contigo, es una estrategia integral que es el marco que da cabida a los diferentes programas.
Asimismo, es grato saber que el Programa Oportunidades es reconocido por su eficacia y las acciones impulsadas a través de Hábitat, un programa que lleva dos aìos de vigencia; el Programa de Microrregiones y el Programa del Seguro Popular, que está por entregar a la familia un millón su póliza que le da la garantía de pertenecer a un sistema de seguridad social en salud.
Lo más importante de esta estrategia Contigo y de estos programas es que están mejorando gradualmente las condiciones de vida de quienes menos tienen.
Quiero dejar muy claro que los avances en desarrollo social son producto del esfuerzo de toda la sociedad; son producto de esta fórmula de corresponsabilidad; del trabajo en equipo de los sectores público en sus tres niveles y en los tres Poderes, del sector social y el sector privado; es producto de la movilización conjunta de ciudadanos y autoridades.
Asimismo, justo es reconocer que los apoyos que envían nuestros queridos paisanos a sus familias desde el exterior, se han convertido en un eficaz complemento en la lucha contra la pobreza y en un verdadero ejemplo de solidaridad.
Como seìalaba hace un momento, el trabajo del Banco Mundial también es muy valioso para nosotros, porque identifica deficiencias de la política social, de la política económica y propone soluciones.
Coincidimos en la necesidad de que los sistemas de evaluación y rendición de cuentas se extiendan a todos los órdenes de gobierno, y éste es un resolutivo principal de la Convención Nacional Hacendaria, la rendición de cuentas en los niveles estatales y municipales, para garantizar con esto una mayor eficiencia en el gasto público y una mejor calidad de los servicios gubernamentales. Aquí, ciertamente, hay grandes espacios de mejora que debemos aprovechar.
Al igual que ustedes, consideramos que es imperativo encontrar nuevas fuentes de financiamiento, para avanzar con mayor rapidez y éxito en la eliminación de la pobreza y para poder extender el sistema de protección social a las familias que más lo necesitan.
Necesitamos recursos para impulsar más acciones destinadas a los grupos vulnerables, como los indígenas particularmente, como el caso de la población rural y los campesinos, como el caso de las mujeres jefas de familia y de las personas con discapacidad, para poder integrarlos más pronto al desarrollo.
Compartimos también la urgencia de avanzar hacia una mayor complementariedad, para lograr una acción pública más integral.
Debemos garantizar que los beneficios del avance económico, que ya están en marcha, lleguen a los bolsillos de la gente. Sabemos que las oportunidades de ingreso para las familias y personas son aún insuficientes. Las opciones productivas y laborales tienen que intensificarse para que cada familia alcance sus metas a la brevedad y se mejore así también la distribución del ingreso.
Coincido con Gandhi cuando afirma que la democracia es el régimen en el cual los más débiles tienen las mismas posibilidades que los más fuertes.
Tomaremos en cuenta las importantes ideas y recomendaciones de este informe. Estamos comprometidos con el bienestar y el progreso de la sociedad.
En este Gobierno hemos privilegiado el gasto social y mantenido como prioridades indiscutibles los programas de superación de la pobreza. Lo hemos hecho en un entorno de restricción presupuestal y turbulencia económica global. Y mi compromiso es que seguiremos dando la máxima prioridad a estos programas en lo que resta de mi gestión.
Amigas y amigos:
La pobreza es el desafío más importante y más apremiante de México. La falta de oportunidades efectivas de superación amenaza el presente y compromete el futuro del país. Este problema no tolera indiferencia ni dilación, no admite encubrimiento ni simulación.
Sabemos que no hay soluciones mágicas para erradicar la pobreza. Sabemos que para eliminarla, se necesita un esfuerzo de largo plazo y se requiere de la participación de todas y todos los integrantes de la sociedad.
Se requiere también de políticas públicas transparentes y eficaces, que operen bajo el escrutinio de la ciudadanía. La rendición de cuentas es un imperativo ético y democrático.
En esta Administración luchamos contra una inercia, contra una cultura que se fundó en el paternalismo, el populismo y el clientelismo. Luchamos contra décadas en que se privilegiaron estos mecanismos de control, en que se coartaron las iniciativas ciudadanas de progreso.
Nosotros no medimos la eficacia de los programas por su cosecha de votos ni por su contribución al fortalecimiento de cacicazgos. Lo que cuenta para nosotros es su verdadera contribución al mejoramiento del nivel de vida de las personas y la única manera de conocer la eficacia de los programas es la evaluación y la publicación de estas evaluaciones; es la medición del desempeìo en los hechos.
No hay vuelta de hoja. Son los hechos --no los dichos, no los discursos-- los que cuentan en política social. Son las realidades, son las acciones a la vista de todos.
Como en ninguna otra época, estamos poniendo especial atención en ofrecer resultados medibles y verificables. Como nunca antes, estamos trabajando para que las y los mexicanos no sólo ejerzan a plenitud sus derechos políticos, sino también sus derechos sociales y sus derechos económicos.
Seguiremos por ese camino. Nos alienta y motiva esta cifra, estos logros que acabamos de escuchar. Pero también nos acicatean los retos que se nos han planteado. Seguiremos por ese camino.
Un México capaz de ofrecer oportunidades de superación a todos sus habitantes será un México más próspero, más libre, más justo y, sobre todo, más democrático.
Muchas gracias al Banco Mundial y muchas gracias a ustedes.
Fuente: Sistema de Internet de La Presidencia