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Prospectiva y Estadística
 
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La Reforma del Sistema Financiero Internacional: un debate en marcha

Por: José Ignacio Fernández Carús

Segunda Parte Final

 Se concuerda con el Dr. Ocampo en que sería más importante tratar de crear mecanismos internacionales adecuados. Esto fue en esencia lo que en Bretton Woods se quiso hacer en 1944, claro que en otras circunstancias y en otras dimensiones. Hay quienes hablan de crear un -nuevo Bretton Woods-, mas esto no tiene sentido. Esa fue una creación de dos países, Los Estados Unidos de Norte America y el Reino Unido, con dedicatorias especiales a ellos mismos; y sólo 42 países más participaron, la mayoría sin saber qué decir, entre ellos 19 latinoamericanos; se hace excepción de México por que nuestra delegación desempeño un papel sumamente decoroso y positivo, ya que iba a la conferencia muy bien preparada.

Hoy el problema es global de verdad, en las dimensiones de la actual globalización comercial, de las inversiones, de los movimientos de capital y del conocimiento y la informática. No obstante, se hace ver que muchas instancias de opinión desconfían en la actualidad de la creación de nuevas instituciones de alcance mundial o global.

El grupo de trabajo en el que participó el doctor Ocampo se dedicó entonces a poner de relieve algunas áreas denominadas -dé consenso-, entre las que destaca la conveniencia de proveer financiamiento de contingencia a los en dificultades, desde luego con fuertes condicionamientos. A juicio del Dr. Urquiri sería erróneo que en la discusión de este tema no participaran los países llamados -en dificulatdes-, pues la soluciones no pueden imponerse unilateralmente, o por gracia del Grupo de los Siete (G7). En todo caso, el capítulo 3 contiene gran riqueza de consideraciones y propuestas que no es posible reseñar aquí.

Cabe señalar un paralelo en el terreno de la protección contra deterioros y desastres ambientales, nacionales y globales, en que se empieza a insistir en la necesidad de adoptar el principio precautorio, para evitar el tratar de resolver el problema cuando ya sea demasiado tarde; tal vez esta idea pueda trasladarse al terreno del mundo financiero.

Por contraste con las áreas de consenso, el capítulo 4 trata de las -esferas de discrepancia- en el grupo de trabajo. Sin entrar a detallarlas, el Dr. Urquiri, recoge la impresión de que las discrepancias vencieron a los consensos positivos. Es decir, prevalecen las ideas conservadoras asociadas al G-7 y al FMI y los mercados de capitales de los países industrializados. En particular, existe fuerte resistencia a la idea y a la particapibilidad de imponer restricciones a los movimientos de capitales de corto plazo, y la idea de rescates oportunos.

Por otro lado, en el grupo de trabajo parece haber habido excesivo optimismo con respecto a la posibilidad de fortalecer los organismos financieros regionales y subregionales o una red de los mismos. Debe roconocerse que estos organismos en la región latinoamericana, incluido el BID, no tienen la solidez necesaria.

En el capitulo 5 se apoya la idea de regular los flujos de capital, pero los argumentos empleados no parecen demasiado convincentes, a falta de políticas nacionales que confíen menos en las virtudes de los mercados desregulados en general. En todo caso, las circunstancias de cada país son distintas, y se ve difícil, si no imposible, crear consensos regionales o aun subregionales en el área latinoamericana.

Es de interés el capitulo 6, sobre - temas complementarios-, que se centra en la situación de los países mas pobres. Por ciertoú como se definen estos países? úEn términos del PIB per capita o en función de la deuda externa por habitante o en relación con su capacidad de pago? esto no parece aclararse adecuadamente. Se subraya la necesidad de métodos para aliviar la deuda externa de esos países. Entre estos dispositivos se citan: mayor financiamiento oficial, como la ha definido la OCDE, y, en su caso, créditos a largo plazo, financiamientos anticíclicos, compensatorios de los flujos privados, y el apoyo a procesos de transición a nuevas formas de financiamiento privado. Se menciona también la necesidad de contar con redes de protección social y la creación de fondos sociales de emergencia, como algunos que han existido en varios países de la región latinoamericana.

Ademas el autor recoge la idea de crear seguros de desempleo, con programas de capacitación para jóvenes y otros instrumentos. No se especifica mucho la forma de crear estos instrumentos o de financiarlos y hacerlos valer con eficacia. Por último, advierto la ausencia de una idea que en los años ochenta fue propalada, entre otros, por Raúl Prebisch, así como por Osvaldo Sunkel, Fred Bergsten y coautores. Dragoslav Avramovic, Jacques Dréze, Saul Trejo Reyes y por el Dr. Urquiri. Esta idea consistió en sugerir que se permitiera a los países deudores que pagaran en moneda nacional una parte de los intereses de su deuda externa, con garantías necesarias, depositando las sumas respectivas en cuentas especiales a favor de los acreedores en bancos de los países deudores, con objeto de promover de común acuerdo inversiones nuevas en proyectos de desarrollo y de exportación.

Habría sido un mecanismo semejante al que prevaleció durante la vigencia del plan Marshall, al permitirse a los países europeos beneficiarios depositar en cuentas de contraparte en la moneda local el producto de ventas de los bienes recibidos de Los Estados Unidos de Norte America bajo dicho programa, A fin de dedicar esos fondos a nuevos proyectos de desarrollo. Este mecanismo dio gran impulso al crecimiento económico en Europa, e imprimió liquidez a los sistemas bancarios para compensar la falta de demanda.

Nota: Con este interesante articulo deseamos a la reunión que se inicia el día de hoy en Santiago de Chile por parte Del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se lleguen acuerdos importantes en redistribución de los ingresos per-capita, puesto que es de suma importancia para el equilibrio mundial global de la humanidad, y por lo tanto de como resultado le que se desarrolle mas armónicamente nuestro planeta, puesto que bien sabemos que la desigualdad económica lo que genera es violencia, guerras, y muerte. Es por eso que los grandes tomadores de decisiones deben de apostar a la Igualdad de genero, desarrollo sustentable, equidad de ingresos según forma y estatus de conocimiento y educación. Y por último poner fin a la corrupción, la impunidad, defender los derechos individuales humanos., se dice fácil no lo es, pero si se puede.

 
 

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