Banco
Mundial
La pobreza mundial se reduce a la mitad desde 1981, pero el progreso es
irregular ya que el crecimiento económico no llega a muchos países
Por: José
Ignacio Fernández Carús
WASHINGTON,
Abril 23, 2004.- La proporción de personas que viven en situación
de extrema pobreza (menos de US$1 al día) en los países
en desarrollo se redujo casi a la mitad entre 1981 y 2001, pasando del
40% al 21% de la población mundial, según las cifras dadas
a conocer hoy por el Banco Mundial. Pero, si bien el rápido crecimiento
económico de Asia oriental y meridional ha liberado a más
de 500 millones de personas de la pobreza en esas dos regiones, la proporción
de los pobres ha aumentado, o disminuido sólo ligeramente, en
muchos países de África, América Latina y Europa
oriental y Asia central.
Este desigual progreso suscita la preocupación de que algunos
países quizá no puedan alcanzar los ocho objetivos de
desarrollo del milenio (ODM) aprobados por 189 naciones en 2000, el
primero de los cuales es reducir a la mitad la tasa de pobreza entre
1990 y 2015. "El crecimiento económico de China e India
ha representado una reducción espectacular del número
de pobres", ha declarado Franíois Bourguignon, Primer Economista
del Banco Mundial. "Otras regiones, en cambio, no han gozado de
un crecimiento sostenido y, en demasiados casos, el número de
pobres ha aumentado de hecho. Aunque es probable que alcancemos el primero
de los objetivos de desarrollo del milenio, reducir la pobreza a la
mitad para el año 2015, se necesitará mucha más
ayuda, mucha más apertura comercial y más reformas normativas
para alcanzar todos los ODM en todos los países".
El informe de anual de estadísticas del Banco, World Development
Indicators 2004 (WDI), dado hoy a conocer, pone de manifiesto una caída
del número absoluto de personas que viven con menos de US$1 al
día en todos los países en desarrollo, que ha bajado de
1.500 millones en 1981 a 1.100 millones en 2001; gran parte de este
progreso tuvo lugar en el decenio de 1980.
Entre 1990 y 2001, el descenso global del número de personas
en situación de pobreza extrema se desaceleró algo, y
se redujo aproximadamente 120 millones ópasando de 1.200 millones
a 1.100 millones de personas ó, mientras que la proporción
de pobres bajo del 28% al 21% de la población total.
El producto interno bruto (PIB) per cápita en todos los países
en desarrollo aumentó un 30% entre 1981 y 2001. En Asia oriental,
donde el PIB per cápita se triplicó, con un crecimiento
anual medio del 6,4%, la proporción de personas que viven en
extrema pobreza bajó del 58% al 16%, y el número absoluto
de personas que pudieron liberarse de una situación de pobreza
extrema desde 1981 fue de más de 400 millones.
Se han conseguido progresos espectaculares en la lucha contra la pobreza
en China, donde el PIB per cápita se multiplicó por cinco
desde 1981 y el número de personas en situación de pobreza
extrema bajó de más de 600 millones a poco más
de 200 millones, en otras palabras, del 64% al 17%. Aproximadamente
la mitad este progreso tuvo lugar en la primera mitad de los años
ochenta.
En Asia meridional, un crecimiento anual medio del PIB del 5,5% en el
decenio de 1990 ayudó a reducir la proporción de personas
que vivían en pobreza extrema del 41% en 1990 al 31%. No obstante,
como esta expansión económica coincidió con el
rápido crecimiento demográfico en la región desde
1990, el número absoluto de personas que viven con menos de US$1
al día bajó sólo 34 millones desde 1990, situándose
en 428 millones en 2001.
En claro contraste con Asia oriental y meridional, la pobreza aumentó
incluso en África al sur del Sahara. Desde 1981, la contracción
del 15% del PIB per cápita en esa región hizo que el número
de personas que viven con menos de US$1 al día se multiplicara
casi por dos, pasando de 164 millones a 314 millones, lo que representó
un aumento del 42% al 47% de la población de la región.
En Europa oriental y Asia central el elevado desempleo y la reducción
de la producción en muchas de las antiguas economías de
planificación centralizada hicieron también que las tasas
de pobreza extrema pasaran de prácticamente cero en 1981 al 6%
en 1999, pero hay pruebas de un descenso reciente de dicha tasa. El
número de personas que viven con menos de US$2 al día
en Europa oriental y Asia central subió de ocho millones (2%)
en 1981 a más de 100 millones (24%) en 1999, para descender ligeramente
a poco más de 90 millones (20%) en 2001.
En América Latina y el Caribe, el crecimiento económico
aumentó ligeramente a lo largo del decenio de 1990, y la pobreza
disminuyó sólo de forma marginal. La proporción
de personas pobres de la región en 2001, incluyendo los que vivían
con menos de US$1 y US$2 al día óel 10% y el 25%, respectivamenteó
era comparable a grandes rasgos con el de 1981, en que representaban
el 10% y el 27%.
En Oriente Medio y Norte de África, la pobreza extrema bajó
aproximadamente a la mitad desde 1981, pasando del 5% al 2% en 2001,
mientras que la proporción de los que viven con menos de US$2
al día bajó del 29% en 1981 al 23% en 2001
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Estas
estadísticas revelan una situación de progreso desigual
en la reducción de la pobreza, y parecen indicar claramente que
los mayores progresos tienen lugar cuando el crecimiento y el comercio
coinciden con esfuerzos sostenidos por desarrollar el capital humano
y fomentar un clima propicio a la inversión. El crecimiento,
por sí mismo, no es garantía de que la pobreza se reduzca
con rapidez, ya que sus beneficios tardan demasiado en llegar a los
pobres.
Inversiones sociales necesarias para alcanzar los ODM "Conseguir
una mayor seguridad para los pobres significa reducir su vulnerabilidad
a la mala salud y a las crisis económicas", ha declarado
Martin Ravallion, director del programa del Banco de investigación
sobre la pobreza. "Para aumentar la seguridad de los pobres, las
estrategias nacionales de reducción de la pobreza deben satisfacer
sus necesidades inmediatas de consumo y proteger sus activos garantizando
el acceso a los servicios básicos, en particular la salud, la
educación y la nutrición".
La
urgencia con que deben adaptarse estas estrategias es todavía
mayor por el hecho de que, en todo el mundo, unos 840 millones de personas,
la mayoría de ellas de países de ingreso bajo, están
crónicamente subnutridas. Incluso en las regiones que experimentan
un rápido crecimiento, la calidad de vida entre los pobres muchas
veces no registró cambios, por falta de inversiones sociales
suficientes. A pesar del impresionante crecimiento de Asia meridional,
por ejemplo, esta región registra todavía casi un 50%
de malnutrición entre los niños, junto con tasas crónicamente
bajas de matrícula y terminación de los estudios escolares.
Si se mantienen las tendencias actuales, en el año 2015 los niños
de más de la mitad de los países en desarrollo no podrán,
a pesar de especifica en los ODM, cursar un ciclo completo de enseñanza
primaria.
Las divergencias en los indicadores sociales esbozados en WDI 2004 confirman
la conclusión del Informe sobre el desarrollo mundial, 2004,
del Banco Mundial, de que los servicios públicos de salud, nutrición
y educación muchas veces no llegan a los pobres. Por ejemplo,
en 20 países en desarrollo con datos desglosados, las tasas de
mortalidad infantil del 20% más pobre de la población
bajaron sólo la mitad que en el conjunto nacional. En todo el
mundo, la tasa de mortalidad de niños de menos de cinco años
era de 81 por 1.000 nacidos vivos en 2002, frente a 95 en 1990. Se necesita
un progreso mucho más rápido para alcanzar el objetivo
de desarrollo del milenio de reducirla a 32 por 1.000 nacimientos no
más tarde de 2015.
El VIH/SIDA ha infectado en todo el mundo a más de 60 millones
de personas, más del 95% de las cuales se encuentran en países
en desarrollo y el 70% en África al sur del Sahara, donde ha
provocado una caída de la esperanza de vida, que ha pasado de
48 años en 1980 a 46 años en 2002.
Las divergencias que persisten entre las regiones y dentro de los países
en lo que respecta a la esperanza de vida, la mortalidad infantil y
materna, la tasa de matrícula y la terminación de los
estudios escolares, la igualdad de género y el progreso contra
las enfermedades transmisibles continúan siendo un gran obstáculo
al logro de muchos de los ODM. "El progreso constante en la reducción
de la pobreza", se observa en WDI, "depende del crecimiento
económico y de la distribución del ingreso".
Acceso a los mercados para un crecimiento sostenido Con el fin de conseguir
y sustentar los niveles de crecimientoeconómico necesarios para
reducir la pobreza, los países en desarrollo necesitan mayor
acceso a los mercados externos. Aunque el comercio representa una parte
más considerable y de crecimiento más rápido de
la producción en los países en desarrollo que en los países
ricos, sigue habiendo muchos obstáculos para que aquéllos
puedan hacer realidad todo el potencial de participación en el
comercio mundial de bienes y servicios. Aproximadamente el 70% de los
pobres del mundo viven en zonas rurales y dependen directa o indirectamente
de la agricultura, pero dos tercios del comercio agrícola mundial
tiene su origen en los países ricos de la OCDE, como se revela
en WDI. Ello ocurre, en parte, porque los países ricos gastan
aproximadamente US$330.000 millones al año para subvencionar
a sus productores agrícolas. La reducción de la protección
a la agricultura representaría dos tercios de los beneficios
de la plena liberalización mundial de todo el comercio de mercancías,
y muchos de estos posibles beneficios irían a parar a los agricultores
de ingreso bajo de los países en desarrollo.
Si bien las mercancías, incluidos los productos básicos
y manufacturados, dominan el comercio de los países en desarrollo,
las exportaciones de computadoras y los servicios financieros, de información
y de otro tipo están adquiriendo cada vez mayor importancia.
Además, el progreso de la globalización ha permitido una
mayor movilidad laboral, lo que significa que las remesas tienen una
importancia mayor en la reducción de la pobreza.
Cumplir las promesas de Monterrey Además de la liberalización
del comercio por parte de los países ricos y en desarrollo, es
preciso aumentar los flujos de ayuda, sobre todo con destino a los países
más pobres, para erradicar la pobreza extrema y alcanzar los
ODM. Los flujos netos de ayuda a los países en desarrollo y en
transición sumaron US$70.000 millones en 2002, frente a los US$54.000
millones de 1997, como se observa en WDI. Más de una cuarta parte
de estos flujos tuvieron como destino África al sur del Sahara,
donde representan el 32% de la formación bruta de capital de
la región. Pero los países de ingreso mediano, en particular
China, Serbia y Montenegro, la Ribera Occidental y Gaza y Pakistán,
recibieron aproximadamente la mitad del total de la ayuda neta.
Para alcanzar los ODM, los países más pobres necesitan
mucha más ayuda, además de la reducción de la deuda
actualmente en curso. En WDI se observa que la asistencia para el desarrollo
representó un promedio del 0,59% de los desembolsos gubernamentales
de los 22 donantes de ayuda de la OCDE en 2002, y un 0,23% de su ingreso
nacional bruto (INB). Al mismo tiempo, los gastos militares de los países
de ingreso alto, representaron el 11% del gasto público y el
2,4% del PIB en 1998. En los países de ingreso bajo y mediano,
el gasto militar constituyó una proporción todavía
mayor: el 12,3% del gasto público y el 2,6% del PIB en 1999.
Los gastos militares mundiales alcanzaron $794 mil millones en 2002,
más de diez veces la cantidad neta destinada a asistencia. Importancia
del fortalecimiento de la capacidad estadística World Development
Indicators es una importante aportación anual del Banco Mundial
al seguimiento de los progresos en el logro de los ODM. No obstante,
la calidad de la supervisión depende de la capacidad de los países
en desarrollo para recopilar, analizar y divulgar estadísticas.
Los gobiernos, políticos y gestores necesitan datos fiables.
También los ciudadanos, para poder pedir cuentas de sus acciones
a los gobiernos. El fortalecimiento de esta capacidad es fundamental
para cumplir los compromisos contraídos en la segunda mesa redonda
sobre los resultados en términos de desarrollo, celebrada en
Marrakech en febrero de 2004, en la que el Banco Mundial realizó
una importante contribución. Ello supone, entre otras cosas,
el apoyo a los preparativos de los censos de 2010, el establecimiento
de una red internacional de encuestas de hogares y la formulación
de estrategias nacionales de desarrollo estadístico en los países
de ingreso bajo para el año 2006.
"World Development Indicators revela los puntos fuertes y débiles
del sistema estadístico internacional", ha reconocido Shaida
Badiee, Director del Grupo de gestión de datos sobre el desarrollo.
"La introducción de mejoras representa no sólo un
desafío técnico, sino una cuestión vinculada con
el desarrollo, ya que los datos, estadísticas e indicadores se
encuentran en el corazón mismo del programa de resultados en
términos de desarrollo". Nuevas estimaciones de la pobreza
revelan el descenso de la pobreza mundial desde 1981.